abril 01, 2010

Fito Páez, velada rockera

Desde una hora previa al inicio del concierto acústico de Fito Páez, la entrada del Amapola Cabaret se llenó de fans que esperaban su turno para ingresar al recinto, antes conocido como Rockotitlán.

Una larga fila se extendía en la acera hasta acumular a 500 personas quienes disfrutaron durante una hora y media de los éxitos musicales del rockero, totalmente en vivo, que transmitió EXA FM.

En punto de las 21:13 horas del martes, Páez, con tenis blancos, saco rosa pálido, playera verde y pantalón de mezclilla, se adueñó del escenario con el tema Al lado del camino.

Los teclados entre sus manos provocaron la vibración del público mexicano, que se hallaba sentado alrededor de las mesas y en los pasillos del bar.

“¡Buenas noches! Es precioso volver a este lugar, aquí pasó gran parte de la música de los 80. Si es la primera vez que vienen yo les doy la bienvenida a este templo de la música mexicana”, saludó el argentino a sus seguidores que respondieron con un aplauso amistoso y algunos gritos.

Tiempo al tiempo, de su nuevo disco Confía, fue el momento en el que algunos aprovecharon para solicitar una bebida que bajara el calor poco a poco acumulado por la gente.

Las luces azuladas recordaron Giros y de inmediato pasaron a 11 y 6, en la que las gargantas se abrieron con mayor fuerza para cantar.

“¿Cómo estáis? San Pablo, Rosario, León, Johannesburgo, Sidney, Hamburgo, Pekín, San Petersburgo, Moscú, DF… ¡Sacáte el diablo de tu corazón, carajo!”, exclamó el compositor en un alarido para interpretar El diablo, donde la energía de desplomó entre bailes breves y tragos de vodka y tequila.

Le siguieron los temas La ley de la vida y La rueda mágica, en la que las melenas se alborotaron.

El olor de la cocina, el alcohol y el sudor se combinaron suavemente, mientras retumbó Circo beat y Ciudad de pobres corazones, donde Páez se quitó el sacó tras el calor físico y anímico de estos temas.